Six Theses on the Kinetic Transcendental

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The transcendental is not a condition of possibility. There is no such thing as a condition of something that is merely possible if there are not already actual things that define the immanent relations of the field to begin with. Transcendental re- lations are therefore extrinsic and not intrinsic. Before there are folds distributed according to their degrees of flux in a field, there is no preexisting field to order them. A field without folds or things is just an unordered flow. Conditions of possible motion presuppose an independence or transcendence of the conditions beyond the folds or things that are conditioned. In short, possible conditions are an idealist abstraction.


The transcendental is not an empirical condition either. The conditions of em- pirical things cannot be other empirical things. If they were, there would be no tran- scendental difference between the conditions and conditioned. Everything would simply be empirical all the way down, without any relations or field of circulation to order them. Logically, moreover, if the conditions for the empirical were also em- pirical, then we would have failed to explain the conditions of the empirical. We would have tautologically presupposed precisely what we set out to explain: the empirical itself.


The transcendental is not a universal condition. If the transcendental field is kinetic and actual, then it is necessarily historical, and if it is historical, then it cannot be universal, since all of history has not happened yet. The future is yet to come. Moreover, if there have already been transcendental fields in the past, and the present is not among them, then it is possible for new ones to emerge in the future following new fields of the present.


The transcendental is not an idealist or subjective condition. For Kant there is only one kind of transcendental: consciousness. However, such an anthropocentric proposition fails to explain the historical and material conditions of the emergence of that transcendental structure itself. There was a time, Kant must admit, when there were no humans and thus no transcendental structure, then later on there was. Kant offers no account of the properly historical and material modulation that must have occurred in order to produce the transcendental structure of consciousness. Kant  thus falls into an ahistorical and ex nihilo creation myth of the anthropocentric transcendental ego by failing to properly historicize its material and nonhuman emergence. Structuralism and post-structuralism similarly fall into the same trap when they fail to account for the generative material and historical conditions of the production of new transcendental fields.


The transcendental is a real condition. If there is no ontological division between being in itself and being for itself, then each transcendental is a real slice, dimension, or local region of being itself. Since there are a multiplicity of transcendentals, there can be no single or total transcendental of all the others that could wrap them all up. Transcendentals are not separate or individual structures, nor parts in a whole, but are mutable and entangled dimensions of the same kinetic process of materialization.


The transcendental is kinetic. As Kant says, a transcendental condition describes the “rules” or ordering relations between empirical things. Relations or order are therefore not things. However, a relation, contra Kant, is not a merely ideal or mental faculty, “the unity of apperception”; relations are strictly kinetic relations because movement is neither ideal nor empirical. It is not a thing; it is the kinetic process by which things themselves are distributed. Thus, the movement of things is immanent to the things themselves but not reducible to them or to our perception of them.



Seis tesis sobre la cinética trascendental

Spanish Translation by Julian Martin Berrio


Lo trascendental no es una condición de posibilidad. No existe la condición de algo que sea meramente posible si para empezar no existen cosas reales que definan las relaciones inmanentes del campo. Las relaciones trascendentales son, por lo tanto, extrínsecas y no intrínsecas. Antes de que haya pliegues distribuidos de acuerdo con sus grados de flujo en un campo, no hay un campo preexistente para ordenarlos. Un campo sin pliegues o cosas es solo un flujo desordenado. Las condiciones de movimiento posible presuponen una independencia o trascendencia de las condiciones más allá de los pliegues o de las cosas que están condicionadas. En resumen, las condiciones posibles son una abstracción idealista.


Lo trascendental tampoco es una condición empírica. Las condiciones de las cosas empíricas no pueden ser otras cosas empíricas. Si lo fueran, no habría una diferencia trascendental entre las condiciones y la condición. Todo sería simplemente empírico todo el camino hacia abajo, sin ninguna relación o campo de circulación para ordenarlos. Lógicamente, además, si las condiciones para lo empírico también fueran empíricas, entonces no habríamos podido explicar las condiciones de lo empírico. Supondríamos tautológicamente, precisamente, lo que nos propusimos explicar: lo empírico mismo.


 Lo trascendental no es una condición universal. Si el campo trascendental es cinético y real, entonces es necesariamente histórico, y si es histórico, entonces no puede ser universal, ya que toda la historia no ha sucedido todavía. El futuro está por venir. Además, si ya hubo campos trascendentales en el pasado, y el presente no está entre ellos, entonces es posible que surjan otros nuevos en el futuro siguiendo nuevos campos del presente.


Lo trascendental no es una condición idealista o subjetiva. Para Kant solo hay un tipo de tracendentalidad: la conciencia. Sin embargo, tal proposición antropocéntrica no explica las condiciones históricas y materiales del surgimiento de esa estructura trascendental en sí misma. Hubo un tiempo, Kant debe admitir, cuando no había humanos y, por lo tanto, no había una estructura trascendental. Kant no ofrece ninguna explicación de la modulación propiamente histórica y material que debe haber ocurrido para producir la estructura trascendental de la conciencia. Kant cae así en un mito de creación ahistórica y ex nihilo del ego trascendental antropocéntrico al no historiar adecuadamente su emergencia material y no humana. El estructuralismo y el postestructuralismo también caen en la misma trampa cuando no explican el material generativo y las condiciones históricas de la producción de nuevos campos trascendentales.


Lo trascendental es una condición real. Si no existe una división ontológica entre el ser en sí mismo y el ser por sí mismo, entonces cada trascendental es una verdadera porción, dimensión o región local del ser mismo. Como hay una multiplicidad de trascendentales, no puede haber un trascendental único o total de todos los demás que pueda envolverlos a todos. Los trascendentales no son estructuras separadas o individuales, ni partes en un todo, sino que son dimensiones mutables y enmarañadas del mismo proceso cinético de materialización.


Lo trascendental es cinético. Como dice Kant, una condición trascendental describe las “reglas” u ordena las relaciones entre las cosas empíricas. Las relaciones o el orden no son, por lo tanto, cosas. Sin embargo, una relación, contra Kant, no es una facultad meramente ideal o mental, “la unidad de la apercepción”; las relaciones son relaciones estrictamente cinéticas porque el movimiento no es ideal ni empírico. No es una cosa; es el proceso cinético por el cual las cosas mismas se distribuyen. Por lo tanto, el movimiento de las cosas es inmanente a las cosas mismas, pero no se puede reducir a ellas ni a nuestra percepción de ellas.


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